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“La dignidad no se pierde jamás”: el mensaje del Papa León XIV en la Jornada contra las Drogas

Hoy, en el Patio de San Dámaso, el Papa León XIV se dirigió a cientos…

“La dignidad no se pierde jamás”: el mensaje del Papa León XIV en la Jornada contra las Drogas

Hoy, en el Patio de San Dámaso, el Papa León XIV se dirigió a cientos de participantes en la Jornada Internacional contra el Abuso de Drogas. Con palabras firmes y llenas de esperanza, el Papa recordó que la dignidad nunca se pierde del todo, y que el cambio es posible incluso desde lo más profundo del abismo.

💬 “Ustedes no son espectadores de la renovación que necesita el mundo: son protagonistas. La Iglesia los necesita. La humanidad los necesita.”

Con un llamado fuerte a luchar juntos contra las adicciones, el Papa denunció la injusticia de castigar a las víctimas mientras los poderosos permanecen impunes.

⚖️ “Nuestras ciudades no deben liberarse de los marginados, sino de la marginación.”

🙏 Bajo la mirada de María Santísima, el Santo Padre pidió seguir adelante: multiplicando los lugares de sanación, encuentro y educación.

“Recen también por mí —concluyó— para que mi ministerio esté al servicio de la esperanza de los pueblos.”

📜 DISCURSO DEL PAPA LEÓN XIV

A LOS PARTICIPANTES EN LA JORNADA INTERNACIONAL CONTRA EL ABUSO DE DROGAS Y EL TRÁFICO ILÍCITO

Patio de San Dámaso – Jueves, 26 de junio de 2025

Comencemos con la señal de la cruz: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

¡La paz esté con ustedes!

¡Bienvenidos todos! Espero que el sol no esté demasiado fuerte… Pero Dios es grande y nos acompañará. ¡Gracias por su presencia!

[Saludo del Subsecretario de Estado de la Presidencia del Consejo de Ministros, Alfredo Mantovani, y testimonio de Paola Clericuzio, de la Comunidad de San Patrignano]

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

Agradezco a quienes han hecho posible este encuentro, que de muchas maneras nos lleva al corazón del Jubileo: un año de gracia en el que se reconoce la dignidad —demasiado a menudo disminuida o negada— a todos.

La esperanza es para ustedes una palabra cargada de historia: no es un eslogan, sino una luz reencontrada a través de un gran trabajo. Por eso quiero repetirles ese saludo que transforma el corazón: ¡la paz esté con todos ustedes!

En la tarde de Pascua, Jesús saludó así a los discípulos encerrados en el Cenáculo. Lo habían abandonado, creían haberlo perdido para siempre, estaban llenos de miedo y desilusión, y algunos ya se habían ido. Pero es Jesús quien los encuentra, quien vuelve a buscarlos. Entra a través de las puertas cerradas en el lugar donde ellos están como sepultados vivos. Les trae la paz, los recrea con el perdón, sopla sobre ellos: es decir, infunde el Espíritu Santo, que es el aliento de Dios en nosotros.

Cuando falta el aire, cuando no hay horizonte, nuestra dignidad se marchita. ¡No olvidemos que el Resucitado aún viene y trae su aliento! A menudo lo hace a través de personas que atraviesan nuestras puertas cerradas y que, a pesar de todo lo que haya pasado, ven la dignidad que hemos olvidado o que se nos ha negado.

✨ Testigos de libertad

Queridos amigos, su presencia aquí es un testimonio de libertad. Recuerdo que cuando el Papa Francisco entraba a una cárcel —incluso en su último Jueves Santo— siempre se hacía esta pregunta: ”¿Por qué ellos y no yo?”

Las drogas y la adicción son una prisión invisible que ustedes, de diferentes maneras, han conocido y combatido. Pero todos estamos llamados a la libertad. Al encontrarme con ustedes, pienso en el abismo de mi corazón y de cada corazón humano. Un salmo —sí, la Biblia— llama a ese misterio que habita en nosotros “abismo” (cf. Sal 63,7).

San Agustín confesaba que sólo en Cristo encontró descanso la inquietud de su corazón. Buscamos la paz y la alegría, tenemos sed de ellas. Y muchos engaños pueden ilusionarnos o incluso aprisionarnos en esta búsqueda.

🤝 Juntos es posible

Miremos a nuestro alrededor. Y leamos en el rostro del otro una palabra que nunca traiciona: juntos. El mal se vence juntos. La alegría se encuentra juntos. La injusticia se combate juntos.

Dios, que nos creó y conoce a cada uno —y es más íntimo a mí que yo mismo—, nos hizo para estar juntos.

Claro, también existen vínculos que hieren y grupos humanos donde falta la libertad. Pero incluso esos pueden superarse juntos, confiando en quienes no se aprovechan de nuestro sufrimiento, en aquellos que podemos encontrar y que nos encuentran con atención desinteresada.

⚔️ Una lucha que no puede abandonarse

Hoy, hermanos y hermanas, estamos inmersos en una batalla que no puede abandonarse mientras haya personas aún prisioneras de las múltiples formas de adicción. Nuestra lucha es contra quienes hacen de las drogas y de otras adicciones —pensemos en el alcohol o en el juego— un negocio inmenso.

Existen grandes concentraciones de intereses y organizaciones criminales extensas que los Estados tienen el deber de desmantelar. Es más fácil luchar contra las víctimas. Demasiado a menudo, en nombre de la seguridad, se hace la guerra a los pobres, llenando las cárceles con quienes no son más que el último eslabón de una cadena de muerte.

Los que tienen esa cadena en sus manos, en cambio, logran ganar poder e impunidad.

Nuestras ciudades no deben liberarse de los marginados, sino de la marginación; no de los desesperados, sino de la desesperación.

“¡Qué bellas son las ciudades que superan la desconfianza paralizante, integran a los diferentes y hacen de esa integración un nuevo factor de desarrollo! ¡Qué atractivas son las ciudades que, incluso en su diseño arquitectónico, están llenas de espacios que conectan, relacionan y favorecen el reconocimiento del otro!”

(Francisco, Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, 210)

🌍 El Jubileo como camino de reconciliación

El Jubileo indica la cultura del encuentro como camino hacia la seguridad; nos pide restituir y redistribuir las riquezas acumuladas injustamente como vía de reconciliación personal y civil.

“Así en la tierra como en el cielo”: la ciudad de Dios nos compromete a la profecía en la ciudad de los hombres.

Y esto —lo sabemos— puede también llevar hoy al martirio.

La lucha contra el narcotráfico, el compromiso educativo entre los pobres, la defensa de las comunidades indígenas y de los migrantes, y la fidelidad a la doctrina social de la Iglesia, en muchos lugares, son consideradas actividades subversivas.

🧱 Ustedes son piedras vivas

Queridos jóvenes, ustedes no son espectadores de la renovación que necesita nuestro mundo: son protagonistas.

Dios hace grandes cosas con quienes libera del mal. Un salmo, muy querido por los primeros cristianos, dice:

“La piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular” (Sal 118,22).

Jesús fue rechazado y crucificado fuera de las puertas de su ciudad. Sobre Él —la piedra angular sobre la cual Dios reconstruye el mundo— ustedes también son piedras preciosas para edificar una nueva humanidad.

Jesús, el rechazado, los llama a todos, y si alguna vez se sintieron descartados o vencidos, ya no lo son.

Sus errores, sus sufrimientos, pero sobre todo su deseo de vivir, los convierten en testigos de que el cambio es posible.

⛪ La Iglesia y la humanidad los necesitan

La Iglesia los necesita. La humanidad los necesita. La educación y la política los necesitan.

Juntos haremos prevalecer la dignidad infinita impresa en cada persona sobre toda forma de esclavitud degradante.

Lamentablemente, esa dignidad a veces sólo brilla cuando está casi completamente perdida. Entonces ocurre un sacudón, y se vuelve claro que levantarse es cuestión de vida o muerte. Hoy, toda la sociedad necesita ese sacudón: necesita su testimonio y el gran trabajo que están realizando.

De hecho, todos estamos llamados a ser más libres, más humanos; llamados a la paz. Esa es la vocación más divina.

🙏 Conclusión

Sigamos adelante juntos, multiplicando los lugares de sanación, de encuentro y de educación: caminos pastorales y políticas sociales que parten desde la calle y no den a nadie por perdido.

Y ustedes, recen también, para que mi ministerio esté al servicio de la esperanza de las personas y de los pueblos, al servicio de todos.

Los encomiendo a la guía materna de María Santísima, y los bendigo de corazón.

[Bendición]

¡Muchas gracias a todos! ¡Sean siempre valientes y sigan adelante!

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