Guías Familia Vicentina

Celebración de la Palabra con imposición de ceniza (sin Eucaristía)

(Para ser presidida por un diácono o un laico delegado) 1. RITOS INICIALES Canto de…

Celebración de la Palabra con imposición de ceniza (sin Eucaristía)

(Para ser presidida por un diácono o un laico delegado)

1. RITOS INICIALES

Canto de entrada

(Se sugiere un canto penitencial como: “Perdona a tu pueblo Señor” o “Misericordia Señor”).

Monición de entrada

Hermanos y hermanas: Hoy iniciamos el santo tiempo de la Cuaresma. Recibiremos la ceniza como signo de nuestra fragilidad y de nuestra decisión de conversión. En comunión con toda la Iglesia y en espíritu vicentino, queremos vivir este tiempo como un camino de escucha, de ayuno verdadero y de humilde servicio a los pobres. Que esta celebración nos ayude a poner a Dios en el centro y a renovar nuestra vocación de continuar la misión de Jesús con profunda humildad.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

2. LITURGIA DE LA PALABRA

Primera lectura

Del libro del profeta Joel (2, 12-18)

Ahora —oráculo del Señor—, convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad vuestros corazones y no vuestros vestidos; convertíos al Señor, vuestro Dios, porque es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en amor, y se arrepiente del castigo. Quizás se arrepienta y nos deje todavía una bendición, ofrenda y libación para el Señor, vuestro Dios. Tocad la trompeta en Sión, proclamad un ayuno, convocad la asamblea. Reunid al pueblo, santificad la comunidad, convocad a los ancianos, reunid a los niños y a los que maman. Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan: «Perdona, Señor, a tu pueblo; no entregues tu heredad al oprobio». El Señor se llenó de celo por su tierra y tuvo piedad de su pueblo.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial (Salmo 50)

R/. Misericordia, Señor, hemos pecado.

Ten piedad de mí, oh Dios, según tu amor, por tu gran compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R/.

Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces. R/.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, abre mis labios, y mi boca proclamará tu alabanza. R/.

Segunda lectura

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5, 20 – 6, 2)

Hermanos: Somos embajadores de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos: ¡reconciliaos con Dios! Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado por nosotros, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él. Y como cooperadores suyos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Porque dice la Escritura: «En el tiempo favorable te escuché, en el día de la salvación te ayudé». Pues mirad: ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Hoy no endurezcáis el corazón, sino escuchad la voz del Señor. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio

Del santo Evangelio según san Mateo (6, 1-6. 16-18)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran su rostro para hacer ver a los hombres que ayunan; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno lo note no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

3. HOMILÍA / REFLEXIÓN VICENTINA

(Se puede leer el texto propuesto o realizar una reflexión breve basada en la humildad y el servicio).

4. BENDICIÓN DE LAS CENIZAS

Oremos. Oh Dios, que no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, bendice † estas cenizas que vamos a imponer sobre nuestra cabeza, y concede a quienes las recibamos que, conscientes de nuestra fragilidad y confiando en tu misericordia, recorramos el camino de la conversión con espíritu humilde, escuchando tu Palabra y sirviendo a los pobres con caridad sincera. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

5. IMPOSICIÓN DE LA CENIZA

Se impone la ceniza diciendo: “Conviértete y cree en el Evangelio” o “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”.

6. ORACIÓN UNIVERSAL (PRECES DETALLADAS)

Hermanos, al comenzar este itinerario cuaresmal, presentemos nuestras súplicas al Padre, confiando en su amor infinito:

1. Por la Santa Iglesia de Dios: Para que este tiempo de Cuaresma sea una oportunidad real de purificación, despojándonos de toda soberbia y autorreferencialidad, de modo que brille en nosotros el rostro misericordioso de Cristo. Roguemos al Señor.

2. Por los gobernantes y líderes sociales: Para que el espíritu de justicia y de verdadera caridad toque sus corazones, trabajando incansablemente por los más vulnerables y eliminando las estructuras que generan pobreza y exclusión. Roguemos al Señor.

3. Por la Gran Familia Vicenciana en el mundo: Para que, fieles al legado de San Vicente de Paúl, vivamos esta Cuaresma profundizando en la humildad, reconociendo a Cristo en el rostro de los que sufren y sirviéndoles con una caridad inventiva y eficaz. Roguemos al Señor.

4. Por los que sufren el peso de la soledad, la enfermedad o el abandono: Para que encuentren en nuestras comunidades una respuesta concreta de acogida y compañía, y que nuestra escucha atenta sea para ellos bálsamo de esperanza. Roguemos al Señor.

5. Por cada uno de nosotros aquí reunidos: Para que no permitamos que la gracia de este tiempo pase de largo, sino que sepamos vivir el ayuno, la oración y la limosna en la discreción del corazón, transformando nuestras actitudes cotidianas en gestos de amor. Roguemos al Señor.

Dios misericordioso, que conoces lo que hay en el corazón de cada hombre, acoge estas peticiones y danos la fuerza de tu Espíritu para caminar con fidelidad hacia la Pascua. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

7. PADRE NUESTRO

Fieles a la recomendación del Salvador, nos atrevemos a decir: Padre nuestro…

8. ORACIÓN FINAL

Señor Dios, que has marcado nuestras frentes con la ceniza, haz que este signo externo sea reflejo de una conversión interior verdadera. Que caminemos hacia la Pascua renovados en la fe, firmes en la esperanza y ardientes en la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

9. DESPEDIDA

Hermanos y hermanas: Comienza la Cuaresma. Escuchemos la voz del Señor. Ayunemos con humildad. Sirvamos a los pobres con caridad sincera. Y caminemos juntos hacia la Pascua.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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