Contexto histórico. La Congregación de la Misión –cuyos miembros son conocidos como misioneros paúles o vicencianos– fue fundada por San Vicente de Paúl el 17 de abril de 1625 . San Vicente, “el gran santo de la caridad”, creó esta Pequeña Compañía para servir a los más abandonados de la Francia rural. Su carisma fundacional combina la predicación del Evangelio con la asistencia a los pobres: como ha señalado la Familia Vicenciana, los dos acontecimientos de 1617 “configuraron el corazón del carisma de Vicente: el servicio de Dios en la persona de los pobres, tanto en la predicación del Evangelio (misión) como en el alivio de la pobreza (caridad)” . Desde sus comienzos, la Congregación resumió su misión en la frase “El Señor me ha enviado a evangelizar a los pobres” , lema que aún mantiene. Durante el siglo XVII la orden se difundió rápidamente por Europa (Francia, Italia, Irlanda, Polonia, etc.) y otras regiones (Madagascar, Norte de África) . En la actualidad la Congregación de la Misión cuenta con unos 4.000 sacerdotes y hermanos en 80 países , fiel siempre a las coordenadas de misión y caridad que trazó su fundador.
Expansión del carisma vicenciano. Más allá de los misioneros paúles, el espíritu de San Vicente se encarnó en diversas ramas de la Familia Vicenciana alrededor del mundo. Por ejemplo, las Hijas de la Caridad (fundadas en 1633 por San Vicente y Santa Luisa de Marillac) cuentan hoy con unas 13.000 hermanas en 96 países . La Sociedad de San Vicente de Paúl –órgano laical fundado por Federico Ozanam en 1833– reúne aproximadamente 800.000 miembros en 140 naciones . El movimiento juvenil vicenciano (Juventudes Marianas Vicencianas) agrupa a unos 40.000 jóvenes de 62 países . En total, la Familia Vicenciana abarca centenares de congregaciones e instituciones (se estima en 178 ramas distintas en 170 países) , unidas por la misma espiritualidad y el servicio a los pobres. Como resume la Junta Ejecutiva Vicenciana: la “don carismático” de San Vicente sigue impulsando a hombres y mujeres de todas las culturas a afrontar los desafíos creados por el rostro cambiante de la pobreza . Numerosos carismas particulares han surgido en contextos sociales diversos (desde misiones en zonas rurales hasta obras de hospitalidad urbana), demostrando una “creatividad” vicenciana que busca renovar la caridad y la justicia como expresión del Evangelio.
Actividades del Año Jubilar 2025–2026. El 25 de enero de 2025 se inauguró oficialmente el Año Jubilar por el 400 aniversario de la fundación vicenciana , y concluyó el 25 de enero de 2026 (festividad de la Conversión de San Pablo). Bajo el lema «Buena Noticia y Caridad», se desplegó un intenso programa de celebraciones y servicios en los cinco continentes . Se organizaron eucaristías solemnes y encuentros formativos sobre el carisma vicenciano en parroquias y comunidades de la Congregación. Las misiones populares renovadas (viajes misioneros a pueblos necesitados) se revitalizaron, y hubo proyectos específicos como misiones parroquiales en Honduras, además de acciones de sensibilización en medios digitales y prensa . Uno de los actos destacados fue el Congreso Nacional del Carisma Vicenciano (Madrid, 23-25 de mayo de 2025), que congregó a más de 275 participantes de toda España y una delegación de Portugal representando a las distintas ramas vicencianas . En comunidades locales, como la parroquia San Vicente de Paúl de Carabanchel (Madrid), se realizaron encuentros de la Familia Vicenciana y celebraciones eucarísticas especiales para compartir el inicio y cierre del Año Jubilar . Para cerrar el jubileo, el 25 de enero de 2026 las casas, parroquias y obras vicencianas celebraron con especial alegría el fin del Año Jubilar, enfatizando la creatividad y el renovado impulso en su carisma . Como declaró un comunicado de la Congregación, este “espíritu creativo” debe continuar “con creatividad, amor y compromiso” el servicio a los más pobres y la misión evangelizadora allí donde más se necesita .
Participación en la Jornada Mundial de los Pobres (2025). En el marco del jubileo, la Congregación de la Misión tuvo un papel protagonista en la IX Jornada Mundial de los Pobres (16 nov. 2025) organizada en el Vaticano. El nuevo Pontífice (denominado León XIV) dedicó su mensaje oficial a los pobres bajo el lema “Tú, Señor, eres mi esperanza” (inspirado en el Salmo 71,5), subrayando que “la auténtica esperanza no nace del confort” sino de enfrentar la adversidad junto a Dios . El Papa León XIV insistió en que los pobres son portadores de una esperanza auténtica que transforma la sociedad . Durante las celebraciones en Roma, el Superior General de la Congregación, P. Tomaž Mavrič, C.M., y otros líderes vicencianos –incluyendo al presidente internacional de la Sociedad de San Vicente de Paúl– acompañaron al Pontífice en los actos oficiales . El Santo Padre saludó personalmente a diversas familias de la iniciativa “13 Casas” de la Alianza FamVin con los Sin Techo, recibiendo sus testimonios de gratitud y resiliencia . Posteriormente, la Congregación de la Misión organizó en el Aula Pablo VI un almuerzo para 1.300 personas en situación de pobreza invitadas por el Papa . El Papa León XIV presidió la Eucaristía y bendijo la mesa, expresando públicamente su gratitud a la Familia Vicenciana por esta obra de caridad. El Superior Mavrič comentó: «El jubileo no podía vivirse de otro modo que compartiendo con quien más lo necesita» , resaltando que celebrar 400 años de misión equivale a renovar «el deseo de San Vicente de servir a Cristo en los pobres, con sencillez, humildad y caridad creativa» .
Carta inaugural del Papa Francisco. Pocos días antes de la apertura del jubileo, el Papa Francisco escribió a la Congregación de la Misión un mensaje solemne (20 de enero de 2025) dirigido al P. Tomaž Mavrič, Superior General, y a toda la familia vicenciana . En esa carta, el Pontífice enfatizó el “papel central de la Familia Vicenciana en la Iglesia” y le animó a vivir este aniversario con alegría y fidelidad renovada al carisma de San Vicente . Recordó que los comienzos de la Congregación brotan de la experiencia del «fuego de amor» de Cristo hacia los pobres, e invitó a la comunidad vicenciana a imitar ese amor preferencial por los desposeídos . «Rezo para que este significativo aniversario sea ocasión de gran alegría y renovada fidelidad, conforme a la visión del discípulo misionero, fundamentado en la imitación del amor preferencial de Cristo por los pobres» , escribió el Papa. El mensaje fue recibido con agradecimiento por los vicencianos, quienes lo vieron como un estímulo a profundizar en su espiritualidad y a comprometerse con las periferias humanas y existenciales. Varios medios oficiales de la Familia Vicenciana destacaron la carta papal como “inspiradora” y “llamada a la fidelidad al carisma de San Vicente” .
Impacto espiritual y social. El jubileo ha tenido un eco notable en la Iglesia actual. Líderes vicencianos y observadores destacaron que el acontecimiento alentó a renovar la identidad misionera y caritativa de la orden en clave profética. La literatura vicenciana del jubileo subraya que San Vicente enseñó a unir caridad y justicia: “San Vicente no se limitó a la simple asistencia social… Misión y caridad son dos caras de un mismo servicio” . Bajo esta perspectiva, el mensaje vicenciano ha abogado por “volver a Jesús y a su misión liberadora” y recuperar “la dimensión histórica y social del Reino de Dios” . En la clausura, los propios vicencianos afirmaron que esta experiencia de 400 años los desafía a continuar “con creatividad, amor y compromiso” la misión entre los pobres . Según P. Eli Chaves (Provincia Brasil), el jubileo invita a vivir el carisma vicenciano “en fidelidad creativa” al legado de San Vicente, construyendo “otros 400 años” de servicio con generosidad y esperanza . En conjunto, las actividades jubilares –desde la Liturgia hasta la promoción de proyectos contra la pobreza– resaltan el mensaje social de la Iglesia: proclamar la «Buena Noticia» implica acompañar a los más pobres y marginados. Como sintetiza el balance final de la Congregación, el cierre del año jubilar es un “impulso renovado para seguir viviendo y anunciando el carisma vicenciano en el mundo” , evidenciando así el impacto espiritual y social de cuatro siglos de misión vicenciana.
