Espiritualidad

Misa propia de la Congregación de la Misión en la fiesta de la conversión de San Pablo.

ENERO DÍA 25 CONVERSIÓN DEL APÓSTOL SAN PABLO Aniversario de la Fundación de la Congregación…

Misa propia de la Congregación de la Misión en la fiesta de la conversión de San Pablo.

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ENERO

DÍA 25

CONVERSIÓN DEL APÓSTOL SAN PABLO

Aniversario de la Fundación de la Congregación de la Misión

Fiesta

Celebramos con toda la Iglesia la conversión del apóstol san Pablo que al verse perseguido por Cristo dirá:

«completo en mi carne los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia» (Col 1, 24).

Esta celebración entró a formar parte del calendario romano a finales del siglo X. Concluye de modo significativo la Semana de la Unidad de los Cristianos, recordando que no habrá verdadero ecumenismo sin una auténtica conversión (Cfr. Vaticano II, Decreto «Unitatis redintegratio», 7).

Por otra parte, celebramos en la Familia Vicenciana el aniversario de la fundación de la Congregación de la Misión, conforme a la costumbre transmitida por san Vicente de Paúl. Fue en este día del año 1617 cuando el apóstol de las gentes del campo predicó en la aldea de Folleville un sermón sobre la confesión general, que él consideró como el comienzo de la Misión.

Antífona de la entrada

2 Tim 1, 12; 4, 8

Sé de quien me he fiado y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para asegurar hasta el último día, en que vendrá como juez justo, el encargo que me dio.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios nuestro, principio y corona de la vocación humana, que, en su conversión, elegiste al bienaventurado apóstol Pablo para llevar tu nombre al mundo, y por el celo de san Vicente de Paúl suscitaste en este día una familia espiritual para la evangelización de los pobres; concédenos seguir fielmente el camino de tu llamada, e, imitando la acción laboriosa del Apóstol de las Gentes, anunciar con valentía el evangelio de la verdad y la paz. Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles

9, 1-22

En aquellos días, Saulo seguía echando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor. Fue a ver al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, autorizándolo a traerse presos a Jerusalén a todos los que seguían el nuevo camino, hombres y mujeres. En el viaje, cerca ya de Damasco, de repente, un relámpago lo envolvió con su resplandor. Cayó a tierra y oyó una voz que le decía:

— Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

Preguntó él: ¿Quién eres, Señor?

Respondió la voz: Soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate, entra en la ciudad y allí te dirán lo que tienes que hacer. Sus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. Allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber.

Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión: Ananías.

Respondió él: Aquí estoy, Señor.

El Señor le dijo: Ve a la calle Mayor, a casa de Judas, y pregunta por un tal Saulo de Tarso. Está orando, y ha visto a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista. Ananías contestó:

— Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus fieles en Jerusalén. Además trae autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre.

El Señor le dijo:

— Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mi para dar a conocer mi nombre a pueblos y reyes, y a los israelitas. Yo le enseñaré lo que tiene que sufrir por mi nombre.

Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo:

— Hermano Saulo, el Señor Jesús que se te apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y te llenes de Espíritu Santo.

Inmediatamente se le cayeron de los ojos una especie de escamas, y recobró la vista. Se levantó y lo bautizaron. Comió y le volvieron las fuerzas. Se quedó unos días con los discípulos de Damasco, y luego se puso a predicar en las sinagogas afirmando que Jesús es el Hijo de Dios. Los oyentes quedaban asombrados y comentaban:

— ¿No es éste el que enseñaba en Jerusalén contra los que invocaban ese nombre? Y había venido aquí precisamente para llevárselos presos a los sumos sacerdotes.

Pero Pablo se crecía y tapaba la boca a los judíos de Damasco, demostrando que Jesús es el Mesías.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 116, 1.2

R/ Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

V/ Alabad al Señor todas las naciones, aclamadlo todos los pueblos.

V/ Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos

16, 15-18

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once, y les dijo:

— Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer, será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos.

Palabra del Señor.

ORACIÓN DE LOS FIELES

En la festividad de san Pablo, convertido a Cristo y elegido apóstol suyo, y al recordar la fundación de la Congregación de la Misión, oremos al Señor.

Para que, como san Pablo, todos los cristianos se sientan en comunión con la Iglesia universal y particular, roguemos al Señor.

Para que también nosotros, siguiendo el ejemplo de san Pablo, conozcamos mejor a Cristo y le sigamos, roguemos al Señor.

Para que, leyendo y meditando las cartas de san Pablo, crezca nuestra fe y se traduzca en obras, roguemos al Señor.

Para que celebrando el aniversario de la fundación de la Congregación de la Misión sepamos vivir una auténtica conversión que nos conduzca a evangelizar a los pobres con nuestras palabras y obras, roguemos al Señor.

Para que nunca nos cansemos de servir al Evangelio desde la justicia y la rectitud, roguemos al Señor.

Para que sepamos dar vitalidad nueva a la Misión reconociendo en el mundo los muchos signos de la presencia del Dios-con-nosotros, roguemos al Señor.

Escucha, Señor, nuestras súplicas que hoy te presentamos con la intercesión de san Pablo y san Vicente de Paúl; ayúdanos a descubrirte presente en medio de nuestros días. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al celebrar, Señor, este santo sacrificio, haz que nos ilumine el Espíritu Santo con la luz de la fe que impulsó siempre el apóstol san Pablo a la propagación de tu Evangelio. Por Jesucristo nuestro Señor.

PREFACIO

Los apóstoles, fundamento de la Iglesia y testimonio para el mundo.

V/ El Señor esté con vosotros.

R/ Y con tu espíritu.

V/ Levantemos el corazón.

R/ Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V/ Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R/ Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Porque has cimentado tu Iglesia sobre la roca de los Apóstoles, para que permanezca en el mundo como signo de santidad y señale a todos los hombres el camino que nos lleva hacia ti. Por eso, Señor, con los ángeles te alabamos ahora y siempre diciendo con humilde fe:

Santo, Santo, Santo…

Antífona de comunión

Gal 2, 20

Vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí.

ORACIÓN FINAL

Te pedimos, Señor, Dios nuestro, que los sacramentos que hemos recibido nos enciendan en el fuego de amor que abrasaba el corazón de san Pablo y le impulsaba, solícito, al servicio de todas las Iglesias. Por Jesucristo nuestro Señor.

BENDICIÓN SOLEMNE

El Dios que os ha edificado sobre el cimiento de los apóstoles, por la intercesión gloriosa de san Pablo os llene de sus bendiciones. Amén.

El que os ha enriquecido con la palabra y el ejemplo de los apóstoles os conceda su ayuda para que seáis testigos de la verdad ante el mundo. Amén.

Para que así obtengáis la heredad del reino eterno, por la intercesión de los apóstoles, por cuya palabra os mantenéis en la fe. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros. Amén.

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