Ciudad del Vaticano, 16 de noviembre de 2025. La IX Jornada Mundial de los Pobres —celebrada este año en clave jubilar como el Jubileo de los Pobres— reunió en el Vaticano a cientos de personas vulnerables, voluntarios, miembros de organizaciones caritativas y representantes de la Familia Vicentina. La jornada incluyó tres momentos centrales: el encuentro del Papa con líderes del servicio caritativo, la celebración de la Santa Misa en la Basílica de San Pedro y, finalmente, un almuerzo fraterno donde los protagonistas fueron los pobres y quienes los acompañan cotidianamente.
1. Encuentro con los responsables de la caridad: el proyecto vicentino “13 Casas” en el centro
Antes de la Santa Misa, el Papa León XIV se reunió con diversas personas comprometidas en la atención a los más necesitados. Entre ellos estuvo el padre Tomaz Mavrič, C.M., superior general de la Congregación de la Misión, quien presentó al Santo Padre las llaves simbólicas del proyecto “13 Casas”, una iniciativa inspirada por la Familia Vicentina.
Este proyecto jubilar, que será desarrollado en trece países, tiene como finalidad ofrecer vivienda digna y acompañamiento integral a personas sin hogar. Durante el encuentro, el Papa expresó gratitud por el compromiso vicentino con los descartados y destacó que ofrecer un hogar es “uno de los signos más concretos de la caridad cristiana”.
2. Santa Misa del Jubileo de los Pobres: “Dios no abandona a los pequeños, ni siquiera cuando todo parece perdido”
La celebración eucarística en la Basílica de San Pedro estuvo marcada por un mensaje profundamente bíblico y social. En su homilía, el Papa León XIV reflexionó sobre el “día del Señor” anunciado por el profeta Malaquías, describiéndolo como un amanecer de justicia que trae esperanza definitiva a los pobres y erradica toda forma de injusticia.
El Papa subrayó que este “sol naciente de justicia” es Cristo mismo, cuya presencia transforma la historia, especialmente en los momentos más dramáticos.
Recordó con fuerza la promesa del Evangelio: “Ni un cabello de su cabeza se perderá” (Lc 21,18), asegurando que Dios acompaña a su pueblo incluso en las circunstancias más duras.
El Santo Padre denunció las múltiples pobrezas que atraviesan el mundo —materiales, espirituales, relacionales— y señaló la soledad como la más extendida y transversal. Invitó a construir una “cultura de la atención” capaz de romper ese aislamiento que sufren millones de personas.
Asimismo, dirigió un llamado urgente a los líderes del mundo:
“No habrá paz sin justicia; los pobres nos lo recuerdan cada día.”
En la perspectiva del Jubileo, animó a la Iglesia a ser “madre de los pobres, lugar de acogida y de justicia”, insistiendo en que para la fe cristiana los pobres no son una categoría social, sino la misma carne de Cristo.
Recordó de manera especial la figura de san Benito José Labre, propuesto como modelo para todos los pobres sin hogar, y pidió que la Virgen María enseñe a la Iglesia a vivir la lógica del Reino que acoge, sana y consuela.
3. Almuerzo fraterno: los Vicentinos donan el alimento y sirven a los más pobres
La jornada culminó con un almuerzo festivo en el Aula Pablo VI, donde el Papa León XIV se reunió con personas en situación de vulnerabilidad. El Pontífice destacó que este gesto de fraternidad forma parte del legado del Papa Francisco, creador de la Jornada Mundial de los Pobres.
El almuerzo fue donado íntegramente por la Comunidad de San Vicente de Paúl, en el marco de los 400 años del nacimiento de san Vicente de Paúl. Sacerdotes vicentinos, hermanas y laicos voluntarios fueron quienes sirvieron la comida y acompañaron la mesa, fieles al carisma de cercanía a los pobres.
El Papa agradeció públicamente su generosidad y su presencia en todo el mundo:
“Gracias a los vicentinos, que hoy nos ofrecen este almuerzo y sirven con amor a tantas personas que viven situaciones de necesidad.”
El Papa impartió la bendición sobre los alimentos, sobre los asistentes y sobre quienes sufren a causa de la violencia, el hambre y las guerras. Con su estilo cercano, concluyó con un mensaje sencillo y fraterno:
“Tanti auguri e buon appetito!”
Un día de fe, servicio y esperanza
La IX Jornada Mundial de los Pobres dejó un mensaje claro: la Iglesia, unida al Jubileo, quiere caminar al lado de los más vulnerables, recordando que la esperanza cristiana nace precisamente en los márgenes.
El gesto del Papa, la palabra de la Misa y la entrega silenciosa de los vicentinos y voluntarios renuevan el compromiso de construir un mundo donde nadie quede excluido.
